fbpx

Carta a mi mascota:

Mi mejor regalo:

Desde los tres años rezaba por despertarme la mañana de Navidad y encontrarte debajo del árbol. Cada año, mi carta a Santa era la misma, pero nunca se cumplía mi sueño. En vez de recibir lo que quería, obtenía imitaciones de lo que serías tú en realidad.

Cuando papá me pidió que escribiera mi carta a Santa a mis sietes años, lloré sin parar. Mi abuela, preocupada, preguntó el motivo de mis lágrimas.

Le conté de ti, de cuántas veces supliqué, no sólo a Santa, sino también al Ratón Pérez, al conejo de Pascuas y a los Reyes Magos para que llegaras a mi vida.

Abuela llamó a papá y le afirmó que ella haría mi deseo realidad. Papá sudaba de sólo pensar en la respuesta de mamá.

Fueron horas de negociación entre abuela, mamá y papá… horas de esperanza, de paciencia y rezos en voz alta. Había intriga, emoción y mucha tensión en el ambiente. Andy y yo no controlábamos los nervios. No sabíamos cómo actuar ante tanta adrenalina.

El tiempo pasaba lento. Cada minuto parecía una hora y cada hora era un día completo. Queríamos saber la respuesta. Queríamos tenerte en nuestras vidas.

Hasta que por fin. Papá logró convencer a mamá, siendo la única condición que todos pusiéramos de nuestra parte para cuidarte. Y claro que aceptamos.

¡IBAS A VENIR A CASA!

Comenzaron los días de preparación para tu llegada, días de compras infinitas, de aprendizaje constante y de nuevas reglas y horarios. Queríamos saberlo todo para ser tu mejor compañía, tus mejores maestros, tu mayor entretenimiento.

Recuerdo perfectamente el día que te buscamos, fue un 21 de diciembre de 2000. El regalo perfecto para Navidad. Este año Santa no iba a lograr mejorar este regalo… ni ningún otro por el resto de mi vida.

Eras tan pequeña que cabías en mis manos, en las manos de una niña de 7 años. Tan perfecta que no podíamos dejar de besarte. Peleábamos entre nosotros para tenerte en nuestras manos.

Queríamos mostrarte el mundo, enseñarte trucos, darte amor, cuidarte y protegerte, pero sobre todo, queríamos que fueras eterna.

Una vez que llegaste a nuestras vidas, fuiste tú quien nos educó a nosotros. Nos enseñaste a ser pacientes, a entender los comportamientos, a valorar el tiempo, a cuidar a otros y a perdonar sin resentimientos. También, nos enseñaste a callar, a leer las expresiones, a jugar con lo más básico y a olvidar lo innecesario. Nos enseñaste a amar ciegamente, a entregarlo todo por otros y a ser fieles a los nuestros.

Con tan solo cuatro patitas y una colita supiste secar lágrimas y sacar sonrisas.

Mi mejor amiga, mi mejor compañera y confidente, hoy es el turno del señor del cielo de abrazarte, de cuidarte y tenerte a su lado. Fueron 19 años del mismo deseo al soplar las velas de cumpleaños «Que Chiqui sea inmortal», que, por más que tu cuerpecito no esté cerca, siempre permanecerás en los platicos de la cocina, en los sonidos de patitas por el pasillo, en la esquina de los pies de la cama y, sin duda alguna, en nuestros corazones. Siempre serás inmortal para nosotros y para todos aquellos que tuvimos la dicha de crecer contigo.

Duele no haber podido acompañarte en tu último aliento. Duele sentir que te abandoné por un futuro incierto. Pero lo que más duele es saber que volver a casa nunca será lo mismo sin tu presencia.

Y aunque es triste, es entendible. Ya cumpliste tu misión con nosotros y, con todo el dolor de un adiós, me alegra poder llorar una vez más por ti, porque, si no hubiera sido malcriada hace 19 años y no hubiera persistido tanto en un deseo a Santa Claus, no podría estar tan agradecida ahora, porque fuiste el mejor regalo que me han dado en la vida, porque nunca habrá otra como tú, porque fuiste mi infancia, mi adolescencia y mi adultez y porque cada lágrima derramada por ti lo ha valido y lo valdrá por el resto de mis días.

Gracias, por los mejores 19 años de mi vida.

Chiqui: 2000- 2019

https://www.instagram.com/p/B1Og6HCHFem/

También puedes leer «Abuel@ eres mi héroe» aquí.


1 comentario

Helena · agosto 16, 2019 a las 5:32 pm

Hermosas palabras con un gran sentimiento de amor por un ser que estuvo con nosotros por muchos años. Siempre la recordaremos y extrañaremos. Por siempre mi Chiquita.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *